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Adición al Alcohol

LA ADICCIÓN AL ALCOHOL 

 
 
 

EL ALCOHOLISMO

Definición

Existen muchas formas de definir, ya sea el alcoholismo como a la persona dependiente del alcohol, pero de todos es bien conocido que se considera que una persona es alcohólica cuando pierde la libertad de abstenerse de consumir alcohol.

Por tanto, el alcoholismo es una enfermedad adictiva en la que el enfermo no puede controlar el consumo de alcohol que en la mayoría de las ocasiones es un consumo excesivo y prolongado.
Todo lo que se ha expuesto, como lo que se continuará detallando afecta tanto a hombres como a mujeres, por lo que, debemos considerar todo el análisis por igual para ambos sexos. Bien es cierto que se deberán tener en cuenta algunas matizaciones, pero desde un punto de vista globalizador, existen muchos puntos comunes.

Clasificación

Vamos a intentar dar algunos de los criterios para clasificar los diferentes tipos de alcoholismo, evidentemente, no es una clasificación cerrada ni única.
Los adultos pueden clasificarse, según la cantidad de alcohol que consumen, en:

1.- Abstemios.

Serías aquellas personas quienes no disfrutan o muestran un desagrado activo al gusto y a los efectos del alcohol y en consecuencia, no tienen interés en repetir la experiencia.
Igualmente están los no bebedores preocupados, que no solamente se abstienen si no que buscan el persuadir o coaccionar a otros que comparten su abstención.

2.- Bebedores sociales

Beben con sus amigos. El alcohol es parte de su proceso de socialización, pero no es esencial, y no toleran una embriaguez alteradora. Esta embriaguez es rara, puede ocurrir sólo durante una actividad de grupo, tal como una boda, una fiesta o el día de año viejo, momento en que se permite bebida en exceso.

3.- Alcohólicos Sociales

Se intoxican con frecuencia, pero mantienen ciertos controles de su conducta. Prevén las ocasiones que requieren, de modo rutinario, tomar "un par de copas" antes de ir a casa. Son personas que les gusta ir siempre a los mismos lugares de bebida con gran tolerancia al alcohol. Un alcohólico social encontrará tiempo para una copa por lo menos, antes de la cena. Su bebida no suele interferir en su matrimonio ni gravemente en el trabajo mientras mantenga esta situación.
 
4.- Alcohólicos

Se identifica por su gran dependencia o adicción hacia el alcohol y una forma acumulativa de conductas asociadas con la bebida. El término alcoholismo se aplica al desajuste social que se presenta en las vidas de los individuos adictos y de sus familias.


Causas del alcoholismo


No se podrían dar causas únicas
y comunes para todas las personas con problemas de bebida, pues, además, los efectos del alcohol varían de un individuo a otro a iguales dosis, interviniendo factores de orden biológico, psicológico, cultural, social, moral, etc.
Es por ello que, podríamos, considerar como las principales causas que propician el alcoholismo: las costumbres familiares, las presiones personales y sociales, la educación y entorno social en el que el individuo se ha desarrollado y cómo le ha marcado de una forma u otra, posibilitándole desarrollar estrategias de afrontamiento o no, una autoestima no adecuada a las demandas sociales, que intenta suplir con el consumo de alcohol.
De todos modos, más adelante volveremos a hacer referencia respecto al "porqué" la gente consumo sustancias tóxicas y mantiene ese comportamiento.

 COMPRENDIENDO LA ADICCIÓN


Creo que para poder entender con mayor objetividad y claridad el problema del Alcoholismo o consumo de cualquier otro Tóxico, debemos previamente comprender por qué se llega a depender de estas sustancias. Es por ello, por lo que he considerado dedicar unas líneas a la definición y desarrollo de la Adicción, facilitándonos, posiblemente, la comprensión de la enfermedad y apartando las ideas de vicio, inmoralidad, perversión, etc., que etiqueta a la mayor parte de las personas con problemas de bebida y/o drogas.
Es importante por ello señalar, que una adicción es una dependencia hacia una sustancia, actividad o relación que arrastra a la persona adicta lejos de todo lo demás que le rodea.
Las Adicciones son "dependencias" con graves consecuencias en la vida real que deterioran, afectan negativamente, y destruyen relaciones, salud (física y mental), y la capacidad de funcionar de manera positiva, práctica y firme.

En consecuencia, un adicto es una persona "dependiente" de aquella cosa que domina sus pensamientos y deseos y dirige su comportamiento o conducta, y la pretensión de esa cosa se convierte en la actividad más importante de su vida.

En estados muy avanzados de adicción, para la persona que lo sufre no hay nada tan importante que la propia adicción.
Si todos estos conceptos generales los detallamos y concretamos un poco más con el alcohol, queda más claro el concepto de Adicción hacia el Alcohol y su dependencia.


¿Cómo se convierte la gente en adicta?


Algunas personas ven la adicción como una enfermedad en la cual el adicto está desesperado y tiene poco poder sobre la causa de su adicción. Otros ven estos comportamientos adictivos como una elección, es decir, porque ellos son quienes lo han elegido.

Son muchas las creencias que existen sobre el origen de las adicciones, pero no cabe duda que las principales causas que pueden explicar estas conductas (alcoholismo, drogodependencias, ludopatía, etc.) son defendidas desde un punto de vista Bio-psico-social, es decir, influye la propia biología del individuo, su personalidad y su entorno social y cultural

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Entendiendo la adicción alcohólica y su dependencia


Definir exactamente lo que se entiende por adicción no es simple. Mucha gente asocia a menudo la adicción únicamente con el alcohol o con el abuso de las drogas, pero está claro que los comportamientos adictivos van más allá. De hecho la clave de la "adicción" es una necesidad o dependencia obsesiva y compulsiva hacia una sustancia, un objeto, una relación, una actividad o una cosa. De acuerdo con esto, es realista y apropiado decir que cualquiera puede ser adicto a casi cualquier cosa.

Hay seis indicadores claros de una adicción
:

1. Un objeto de deseo. Siempre hay un objeto que se desea, pudiendo ser, sustancia, cosa, actividad, o relación que conduce a la adicción, sea alcohol, comida, juego, drogas, o cualquier otra cosa que provoque ideas obsesivas y derive en conductas compulsivas.

2. Preocupación. Exista una necesidad de la cosa que provoca la adicción.

3. Comportamientos guiados. Es decir, se tiene que actuar para reducir la ansiedad y satisfacer la obsesión que provoca el comportamiento adictivo.

4. Falta de control. La adicción siempre implica una pérdida de control sobre los pensamientos, sentimientos, ideas o comportamientos cuando aparece la cosa desea. Cuando un adicto intenta detener o cortar sus comportamientos adictivos, falla y esta es la clave y la característica central de la adicción y la dependencia.

5. Dependencia. Hay dependencia respecto a lo que se anhela, física o psicológicamente, y sólo esa cosa puede satisfacer el deseo del adicto (al menos temporalmente)

6. Consecuencias negativas. La adicción siempre va acompañada de consecuencias negativas.
La continuidad de la adicción.

Un adicto no se convierte en ello de la noche a la mañana. Existe una progresión en la que primero se realizan conductas y experiencias y posteriormente pueden convertirse en adicciones.
En la mayoría de las adicciones, el uso repetido crea una "tolerancia" por la cual se necesita más y más sustancia o actividad para sentir la satisfacción que la adicción facilita. Eventualmente, el adicto tiene que utilizar la cosa (o realizar la actividad) sólo para sentirse normal. Esto es lo que realmente significa "dependencia".

Por tanto, existe una continuidad en la adicción que va desde la pre-adición a las etapas avanzadas de dependencia. La progresión desde el uso a la adicción se puede medir de dos formas:

1. El efecto que los comportamientos adictivos tienen sobre el práctico y sano funcionamiento personal.
2. La intensidad de la ansiedad producida por la sustancia, actividad, relación o cosa.

Tomadas en conjunto, estas dos medidas pueden ayudar a las personas que realizan conductas adictivas a medir su progresión respecto a la adicción.
 

 Recuperarse de la adicción


Sea física o psicológica, sabemos que se puede vencer una adicción. Millones de personas han sido ayudadas en su recuperación y muchos millones permanecen en recuperación toda la su vida.
Pero, en cualquier caso, sobre esto volveremos en páginas siguientes con el fin de poder dejar clara constancia del "cómo, por qué y para qué de la recuperación.
 
 

CONSECUENCIAS POR UN CONSUMO PROLONGADO DE ALCOHOL


 Los efectos o resultados adversos que se obtienen por el consumo de alcohol mantenido en el tiempo son múltiples, por lo que vamos a intentar destacar las complicaciones que van a impedir desarrollarnos como personas libres en nuestro ambiente familiar, laboral, social, etc.
Problemas y deterioro Físico.

 La mayoría de las personas no suelen darle importancia a los efectos que el alcohol puede producirles a nivel orgánico, o creen que podrán reconocer el momento en que tienen un problema y dejar de beber por su cuenta antes de que ese problema se convierta en algo serio. Es decir, atacan los problemas a largo plazo con soluciones a corto plazo como dejar de beber durante una semana, tomar vitaminas y no tomar cerveza.

Veamos una panorámica general de los problemas físicos causados por el alcohol. En general, suele ser cierto que cuanto más tiempo y más cantidad de alcohol se haya bebido, mayores serán las consecuencias físicas negativas. Los problemas más conocidos como la cirrosis hepática o el "Cerebro Húmedo" (Síndrome de Korsakoff) suelen producirse después de 15 ó 20 años de beber mucho. Sin embargo, los problemas médicos no surgen repentinamente después de que pasen esos años. La cirrosis o el daño hepático irreparable no ocurren sin antes enviar algunos avisos. Los sistemas corporales están siendo atacados mucho antes; el daño está comenzando a manifestarse.

     Las causas de los problemas físicos del alcohol tienen dos orígenes
:

1. - El alcohol tiene un efecto directamente irritante sobre todas las partes del cuerpo
 

2. - Con el uso continuado del alcohol, una persona puede llegar a estar desnutrida. Ciertas vitaminas o proteínas pueden que no se tomen en la dieta, o puede que no sean absorbidas por el cuerpo.

     Ya se ha dicho que los problemas físicos se producen de forma progresiva. De este modo puede que se pase de una etapa en la que no hay síntomas a una en la que comience a haber síntomas de tipo medio y luego a síntomas graves que limitan tu vida muy seriamente. Así, los problemas pueden pasar de ser reversibles a irreversibles o sin posibilidad de mejoría.

     Veamos la ruta que sigue el alcohol y los efectos que produce
:

El Sistema Digestivo superior
.

     Pasa a través de la boca al esófago, garganta y estómago, produciendo un efecto abrasivo sobre las capas protectoras. El esófago puede inflamarse y producir esofagitis.
      Las paredes del estómago también pueden irritarse; los músculos del estómago pueden volverse más fláccidos, producirse más ácidos, resultando el contenido más irritante, dañando las mucosas y paredes protectoras del estómago y produciendo gastritis o inflamación de las paredes del estómago.
 
Síntomas : acidez , indigestión , vómitos y náuseas constante.

      Si los daños sobre los tejidos continúan se produce la úlcera péptica, dejando las zonas musculares expuestas a dolores o a perforaciones, manifestándose a través de dolores de estómago y sangre en las heces o vómitos

     Para todos estos tipos de enfermedades del tracto superior digestivo, es necesario parar de beber para detener la irritación y disminuir la producción de ácidos. Para la úlcera péptica a veces es necesario recurrir a las intervenciones quirúrgicas para extraer los tejidos dañados.

     A más largo plazo, un problema menos predecible y más difícil de controlar que puede ocurrir son los cánceres del tracto superior digestivo. La incidencia de los cánceres de boca, garganta y estómago es mayor en las personas con problemas de bebida.
 

Tracto digestivo inferior
 

     El alcohol pasa del estómago al intestino delgado, casi sin sufrir transformación alguna, pues el alcohol necesita poca digestión. El alcohol en el intestino disminuye la capacidad para absorber vitaminas importantes. Esta dificultad de absorción de principios alimenticios fundamentales hace posible que se produzcan otras complicaciones físicas debido al alcohol.
 

 
 El Páncreas.
 
 
Produce enzimas que transforman las grasas, proteínas y carbohidratos, siendo una parte importante del sistema digestivo. El uso del alcohol altera su funcionamiento, pudiendo provocar Pancreatitis, Diabetes, Peritonitis, etc.

      La mortandad por causa de enfermedades relacionadas con el páncreas es alta (30% de las personas que padecen pancreatitis mueren).
      Desde el intestino delgado, el alcohol circula por todos los órganos del cuerpo, y se distribuye por todos los tejidos corporales por medio del flujo sanguíneo.
 
 

Sistema Nervioso y Cerebro
 
 

     Los daños que produce el alcohol sobre los tejidos nerviosos se deben a la acción combinada del alcohol como sustancia tóxica, y a la falta de vitaminas, concretamente la B1 o tiamina. Los problemas más comunes del sistema nervioso son:
Neuropatía periférica: las fibras nerviosas de las piernas y brazos están dañadas. Sensación de debilidad muscular, dolor o calambres después de beber. La neuropatía es reversible y la recuperación se produce cuando se deja de beber, se toman vitaminas y se sigue una dieta adecuada.
 

La Enfermedad de Wernicke:
 
 
 
enfermedad reversible que afecta a las células del cerebro relacionadas con el pensamiento, sentimientos y la memoria. Cuando se padece produce excitabilidad, desorientación, pérdida de memoria y problemas visuales. De nuevo, la abstinencia, las vitaminas y una dieta correcta podrán corregir este problema.
 
 


Síndrome de Korsakoff:
 
 
 
Se procede como progresión de la enfermedad de Wernicke y es irreversible. Al producirse, la persona parece estar mentalmente alerta, pero si se observa con más atención, se notará que existen problemas intelectuales. No puede aprender cosas nuevas ni memorizar nada que se le diga. El pensamiento es rígido, no puede cambiar de tema de conversación o sus pensamientos. Sustituye los hechos olvidados por otros que no son tal (confabulación).
 


Degeneración Cerebelar.
 
 
El cerebelo es la parte del cerebro que coordina los movimientos y el controla equilibrio. Cuando se ve afectada, la persona puede sentir dificultades para andar. La recuperación no siempre es completa.
 
 Corazón
 
     El alcohol que circula alrededor de los vasos sanguíneos los daña. El resultado final se conoce como Cardiomiopatía Alcohólica El corazón aumenta de tamaño y presenta un tono muscular fláccido. Por ello, tiene que hacer más esfuerzo para poder funcionar bien. El pulso y la presión sanguínea aumentan. Ocasionalmente, la bomba cardiaca se deteriora y "explota", a causa del exceso de trabajo, produciendo un Fallo congestivo cardiaco. Se producen también, graves dificultades respiratorias, arritmias cardiacas, y edemas (bultos en los pies, piernas, etc., por retención de líquidos) que pueden limitar y poner en peligro la propia vida.

Hígado

     Una vez que el alcohol circula por los fluidos del cuerpo, pasa por el hígado donde es transformado. A veces este órgano se ve influido por el efecto tóxico del alcohol. Podremos encontrar:


Hígado graso: aumento de la grasa en el hígado, porque se queman un menor número de grasas cuando el alcohol, que es un carbohidrato, está más fácilmente disponible que otros compuestos. Los síntomas son: se nota la presencia del hígado bajo el tórax, los análisis del hígado pueden ser anormales y no hay dolor. La recuperación se completa dejando de beber.
     Si no se deja de beber, las células del hígado pueden inflamarse, produciéndose La Hepatitis. Los síntomas son: disminución del apetito, náuseas y vómitos, dolor abdominal, ictericia (tono amarillento de la piel y de la parte blanca de los ojos).

     Tratamiento largo y abstinencia completa de alcohol, reposo, dieta y vitaminas. Si continúa bebiendo aumentará el número de células muertas y a veces se producen cicatrices en el hígado que forman la Cirrosis. La cirrosis o cicatrización de los tejidos del hígado y disminución de su capacidad de funcionamientos es irreversible.

La cirrosis puede llevar a muchas complicaciones que son causa de muerte. Algunas de éstas son: Varices esofágicas (venas varicosas en la garganta). Ascitis: acumulación de líquidos en la cavidad abdominal. En ambos casos la causa es que la cicatrización de los tejidos del hígado evita el paso de sangre a través de los vasos sanguíneos que conectan el intestino con el hígado. Fallo hepático: cuando el 70 % del hígado está dañado, deja de funcionar produciéndose estupor, coma y finalmente la muerte.

Sistema Respiratorio

     Los alcoholes de alta graduación suelen producir una baja resistencia a las infecciones debido a la tensión a la que someten al cuerpo, así como a deficiencias nutricionales, por eso los enfermos alcohólicos son más susceptibles de las Neumonías y Tuberculosis. A la vez podemos encontrar enfisemas, una enfermedad que provoca dificultades respiratorias, así como Cáncer de pulmón.


DEPENDENCIA PSICOLÓGICA, ADICCIÓN FÍSICA Y SÍNDROME DE ABSTINENCIA


Como ya se comentaba anteriormente, a la hora de buscar el o los "porqués" la gente bebe alcohol y llega a depender del mismo, se han propuesto causas hereditarias, culturales, físicas o factores de personalidad, y, sin embargo, sigue sin encontrarse una explicación adecuada para todos los casos de alcoholismo.

La primera vez suele ser en la adolescencia y nos fijaremos en estas tres áreas:

1. Física: Coger el "punto" frente a ponerse "malo".

2. Social: "Animarse" o recibir la aprobación de los demás frente a Castigo o recibir consecuencias Negativas.

3. Emocional: ¿Se mejora el humor con el alcohol? ¿Reduce la ansiedad o saca el mal humor? ¿Puede sentirse mejor consigo mismo? ¿Puede sentirse más seguro de sí, o más maduro?

     Una persona puede no tener experiencias positivas en todos estos niveles, pero el resultado global puede ser: "Parece prometedor, probemos otra vez a ver qué pasa"

Dependencia Psicológica

     Con el continuado consumo de alcohol en ciertas situaciones, la persona puede conseguir consecuencias positivas frecuentes con la bebida. Así empieza a "aprender" que el alcohol le da "poder" sobre la situación y sobre sus sentimientos. De este modo empieza a planear beber y espera conseguir los mismos resultados. Lo que piensa es: "el alcohol funciona y es importante, creo en el alcohol". De este modo empieza a usar el alcohol en otras situaciones comenzando a esperar los efectos positivos de la bebida más y más. En este momento, el alcohol puede pasar de tener una función "integrativa" (beber como complemento a otras actividades como comidas, fechas especiales) a beber para conseguir los efectos ("coger el punto", escapar de los problemas, o tener "valor").

Tolerancia

     Mientras una persona está añadiendo psicológicamente alcohol a sus decisiones para enfrentarse con las situaciones de la vida, la parte física del cuerpo se está adaptando al alcohol. El cuerpo ya no reacciona frente al alcohol como un veneno o sustancia tóxica, y comienza a reaccionar más como hacia una droga. Esto es lo que se llama tolerancia. El mejor síntoma de que se está produciendo dependencia es que se necesita más y más alcohol para conseguir los efectos físicos y emocionales esperados. El proceso es gradual y puede pasar inadvertido durante mucho tiempo para la persona con problemas de alcohol.
Adicción Física.

     Cuando la cantidad de alcohol consumida es reducida drásticamente o completamente interrumpida, el cuerpo experimenta los síntomas de abstinencia.
     Como síntomas medios o moderados, se pueden señalar: sudores y temblores, náuseas, vómitos, diarreas. Insomnio, ansiedad, intranquilidad. Pulso elevado, elevación de la temperatura y de la presión sanguínea. Pueden ocurrir alucinaciones ocasionales. Dura entre 3 y 12 días, aproximadamente.
     Existen otros síntomas de mayor importancia como son el Delirium Tremens y Crisis comiciales o ataques epilépticos.
     No todas las personas que dependen psicológicamente del alcohol tienen adicción física. En el momento que una persona es adicta, el pensamiento "Creo en el alcohol" cambia al pensamiento "Necesito alcohol".
     El miedo al síndrome de abstinencia y el sentirse incapaz de dejar de beber y poder funcionar sin la bebida puede llevar a desarrollar una dependencia psicológica secundaria "Estoy atrapado en esto: no controlo el alcohol; el alcohol me controla a mí". Un uso continuado del alcohol puede ir unido a sentimientos de pánico, miedo, incapacidad o culpa.
 
Síndrome de abstinencia residual

     Después de una semana de desintoxicación seguro que se encuentra mejor. Sin embargo, es importante ser consciente de que algunas partes del síndrome pueden durar varias semanas o meses. Algunos de los más molestos síntomas del síndrome a largo plazo son: dificultades para dormir, nerviosismo, temores inespecíficos, "beber en seco" o pensamientos sobre etapas anteriores en las que la persona estaba ebria o en las que se padecieron síndromes de abstinencia muy fuertes que ahora producen miedo y asustan. Es en este momento en el que mucha gente vuelve a beber. El funcionamiento cognitivo (nuestra capacidad para pensar) y los problemas de memoria pueden necesitar un año para recuperarse por completo.
     Otros problemas físicos debidos al abuso del alcohol. Podríamos destacar problemas de sueño, ansiedad, menor capacidad sexual, lagunas de memoria.

DETERIORO FAMILIAR

 Como se ha podido comprobar se ha hecho hincapié en los daños físicos que produce el consumo incontrolado de alcohol, ahora bien, no es el único deterioro que conquista, pues las consecuencias que sufre y tolera una familia en donde hay una persona enferma alcohólica, son bastante graves y conflictivas.

     Los hijos, si están en edades donde se dan cuenta del problema, uno de los primeros pasos que dan es de alejarse del enfermo; bien porque pueda existir agresividad tanto física como verbal o bien por la falta de afectividad y diálogo entre la persona con problemas de bebida y sus hijos.

     En la mayoría de los casos incluso suelen sentir vergüenza, sobre todo cuando se encuentran en sociedad (con sus amigos). También en muchos casos sienten miedo a los acontecimientos que puedan ocurrir en la propia casa cuando el padre llega en mal estado.

     El cónyuge, tiene que convivir con el problema del alcoholismo, sufriendo en muchos
casos tratarnos psicológicos importantes.

     El familiar, al igual que los hijos, lo primero que suelen sentir ante el enfermo es el rechazo, creándose un estado de desamor y un ambiente conflictivo, donde cada miembro de la familia actúa por su cuenta sin tener en consideración a los demás, sobre todo el alcohólico, que sólo se preocupa de poder continuar bebiendo.

     Se producen innumerables problemas, afectivos, económicos, sociales, etc.
     Pero existiendo todos estos problemas que hemos comentado, los cónyuges de los enfermos alcohólicos, suelen empujarlos y apoyarlos para acudir a los servicios médicos, así como a otras asociaciones en un 80% de los casos.

     La persona con problemas de bebida deben empezar a tomar conciencia de la disgregación familiar que se produce, de la impotencia familiar por querer recuperar al enfermo alcohólico y no ser capaces, de la incertidumbre diaria, del vivir en un estado ansiógeno que llega a volverse patológico. Todo ello, con el único propósito de sobrevivir a un problema que con voluntad se puede corregir.

COMPLICACIONES LABORALES Y SOCIALES

 Entre los consumidores de alcohol son mas frecuentes los accidentes laborales, la disminución del rendimiento y las bajas laborales repetidas. Esto es aún más probable si se consume alcohol en el lugar de trabajo.

     Las bajas laborales repetidas, son, la mayoría de las veces por enfermedades sin importancia, o en los días posteriores a los fines de semana, y hacen que las empresas tiendan a desprenderse de estas personas.

  
  
 La mayor parte de los problemas imputables al alcohol están relacionados con los efectos desinhidores, la pérdida de control, la disminución del rendimiento y la excitación psicomotriz que se producen durante los estados de embriaguez.
     Los continuos estados de embriaguez llevan a una capacidad de control cada vez menor, y esto a su vez lleva a peleas y destrozos de bienes, con problemas legales.

     La necesidad de cubrir deudas o de sostener la conducta de ingesta, lleva a una precariedad económica que en ocasiones se trata de paliar con pequeños hurtos.
     Especial relevancia tienen todos los problemas ligados a la conducción en estado de embriaguez. El consumo de alcohol incrementa el riesgo de sufrir accidentes de circulación. La causa principal es la disminución del rendimiento psicomotor junto con la sensación engañosa de facilidad y lucidez.

NIVEL PERSONAL Y PSICOLÓGICO

La patología alcohólica, conlleva múltiples trastornos psicológicos en el individuo que, impiden una relación familiar, social, laboral e incluso personal, atractiva para él mismo, lo que es indicativo de cambios de percepción de las cosas y situaciones, que le producen deterioro a nivel cognitivo (pensamiento) y emocional.
      Mientras se está bajo los efectos del alcohol, se vive en un mundo irreal, ilusorio, donde el razonamiento está completamente anulado, pero que, por el contrario, para el enfermo alcohol, está plenamente ajustado a la realidad, considerándose objetivo y justo en todo momento, percibiendo este error cuando los efectos de la bebida han disminuido o se han eliminado.
      La persona con problemas de bebida, tiene una permanente disonancia cognitiva y/o ambivalencia, es decir, lo que piensa no se ajusta con lo que hace, por lo tanto se siente mal. Es sencillo, quien empieza a comprobar que tiene un problema real con el consumo de bebida, considera: "me gustaría no tener problemas por el alcohol pero sin dejar de beber". "Es consciente que el alcohol le produce daños pero sigue bebiendo, por ello se siente mal tras haberlo bebido".

     Como rasgos muy generales de personas con problemas de alcohol, destacaríamos:

Mayor irritabilidad que la población general
Cambios bruscos de humos.
Ansiedad por beber.

Culpabilidad por haber bebido.
Personalidad disforia (alteración del estado de ánimo) que acaba en celopatías.
Inseguridad, desgana y despreocupación.
Reiterativo y falta de sinceridad.
Desajuste emocional y pena interna
Conflictos neurológicos
Trastornos de carácter.
Falta de maduración.
Depresión y sentimientos de desesperanza.
Soledad y vacío interior.
Egocentrismo, hipersensibilidad.
Escasa tolerancia a la frustración.
Conductas pasivas en situaciones críticas.
Miedo al fracaso
Sentimientos de inferioridad y timidez.
Idealismo excesivo, lejos de la realidad.
Conformidad con el grupo -muy importante en los jóvenes-
Inmadurez afectiva.
Inmadurez emocional.
Pasividad y dependencia.
Depresión y ansiedad.
Actitud amistosa superficial.
     Es cierto que no tienen que darse todos estos rasgos en todas las personas con problemas de bebida, ya que, dependiendo de varios factores, cada individuo está más sensibilizado hacia unos más que hacia otros.
 
 El entorno familar del alcoholico
 
 
 
Antes de nada es bueno recordarte que "un sujeto con dependencia alcohólica" es aquella persona a la que la bebida le causa problemas en su vida personal, familiar y/o social. Han perdido su capacidad de abstenerse y de detenerse con el alcohol, sufriendo una dependencia, tanto física como psíquica, que determina la aparición de perturbaciones visibles. No puede pensar, comprender, estudiar, trabajar, ni distinguir el Bien y el Mal. El alcohólico, es un enfermo que puede recuperarse para él, su familia y la sociedad"
Alguien en tu familia tiene problemas de alcohol. Su modo de beber le ha causado dificultades en una o más áreas de su vida. Las relaciones más apropiadas con otras personas han ido disminuyendo o han desaparecido totalmente. Él o ella han recibido avisos de sus jefes/as en el trabajo o han acabado sin empleo por culpa de la bebida. Incluso puede que sus hijos hayan recibido menos atención de la debida durante las etapas en que su padre o su madre han bebido. Las tareas del hogar han quedado totalmente descuidadas. Las facturas y deudas se han comenzado a amontonar tan pronto como la persona con problemas de alcohol ha descuidado su presupuesto y no hizo los pagos. Él o ella puede que nada más recibir su paga la haya gastado rápidamente en comprar alcohol o en pagar las deudas debidas a la bebida. Llegados a este punto, es posible que también hayan surgido problemas de salud debidos al alcohol. Algunas personas también experimentan lagunas de memoria u olvidos a causa del alcohol, lo cual quiere decir que no se acuerdan de lo que hicieron durante algunos periodos de tiempo. Puede que también haya habido problemas de multas o retiradas de permiso de conducción por conducir bajo los efectos de la bebida. En definitiva, la lista de problemas podría alargarse casi de modo indefinido, pues cada uno ha tenido y tiene sus problemas derivados de la bebida.

     Si tu familiar ha iniciado o quiere comenzar un tratamiento por el problema del alcohol, puede que se empiece a notar mejor física, mental y emocionalmente. La fase de desintoxicación es importante y tras conseguirla, tu familiar estará comenzando a sentirse un poco más optimista según van desapareciendo los síntomas de la abstinencia. Parte de tu tristeza y remordimientos están comenzando a surgir. ¿Pero, cómo está el resto de la familia? ¿Cómo estás tú? Si tu caso es parecido al del resto de los familiares, seguro que te encuentras lleno de sentimientos entremezclados, unos positivos y otros negativos. Puede que sientas algún alivio y esperanza pero puede que todavía sientas enfado y rechazo si la comunicación entre ambos se ha roto. Puede que hayáis intentado hablar entre vosotros para al final sólo acabar en discusiones o sin dirigiros la palabra. También es posible que te sientas hasta cierto punto culpable de no haber conseguido que tu familiar deje de beber incluso aunque lo has intentado con todas tus fuerzas. Puede que hayas buscado el vino, licor, etc., lo hayas encontrado, escondido o, lo hayas vaciado por el fregadero.

     Quizás hayas pedido, gritado o rogado para que él o ella dejasen de beber. Puede que también a veces hayas tratado de encubrirle y le hayas excusado. Es posible que incluso le llegases a comprar el alcohol porque estaba muy inquieto o inquieta sin él. Muchos familiares se sienten mal porque no han conseguido que sus familiares dejen de beber. A menudo los hijos se culpan a sí mismos por los problemas de bebida de sus padres o madres. En definitiva, los familiares estáis bajo la carga de un gran estrés.

     Puede que hayáis desarrollado vuestros propios intereses, amigos y actividades para mantener "a salvo" vuestra propia identidad. Pero según la hostilidad ha ido creciendo en vuestras familias, no habéis podido permitir a vuestros familiares seguir así ni por un momento más. Ya habéis oído con anterioridad a él o a ella prometer que iban a dejar de beber. También es probable que tengáis miedo de que él o ella entren a tratamiento y que no se vaya a conseguir ningún cambio que vaya a durar.

     Muchas personas como tú, dudan en confiar y arriesgarse a seguir perdiendo si os comprometéis a apoyar a vuestro familiar e incluso a hacer algún tipo de cambios en vosotros mismos. Es muy natural que todos los familiares tengáis estos sentimientos positivos y negativos.

     Por esto es muy importante que toda la familia entre a formar parte de los programa de tratamiento o ayuda.

     Según os vayáis incorporando al programa, os daréis cuenta que tendréis la oportunidad de sacar a la luz vuestros sentimientos y compartirlos con otros parecidos a los que tienen las demás familias. Será una oportunidad para que veáis que no estáis a solas. Al mismo tiempo también será una oportunidad para que aprendáis información sobre el alcohol y los problemas de bebida. Además, se aprenderán nuevas habilidad de comunicación y es posible que se redefinan los roles y responsabilidades familiares. Tendréis la oportunidad de saber cómo manejar vuestros sentimientos y deseos para ayudar a vuestro familiar a mantener su abstinencia. Sobre él o ella cae la responsabilidad de no beber alcohol pero seguramente los demás también puedan brindarle ayuda con su apoyo.
Si cada miembro de la familia comienza a abrir sus canales de comunicación, se apoyan entre sí y trabajan juntos lo más posible, la familia se encontrará mejor y más satisfecha al mismo tiempo.

2.- ETAPAS COMUNES EN LAS FAMILIAS CON PROBLEMAS DE ALCOHOL

Una de las características más trágicas del alcoholismo es el largo período de tiempo que pasa entre el surgimiento de los problemas de alcohol, su reconocimiento y la decisión de someterse a tratamiento.

Como no existe ninguna línea mágica que divida a los bebedores sociales de los bebedores problemáticos, cada persona deberá evaluar hasta qué punto tiene control sobre su modo de beber así como cuáles son las consecuencias negativas del mismo antes de proceder a realizar los cambios constructivos que sean necesarios. Esto puede ser difícil puesto que hay varias etapas que son comunes a todas las familias con problemas de alcohol antes de que la persona sea consciente de que su modo de beber le está causando dificultades en su vida.
Echemos un vistazo a todo esto para así poder comprender cómo afectan los pensamientos y sentimientos al modo en que los miembros de la familia reaccionan entre sí para que de esta manera podamos más tarde encontrar respuestas que sirvan de ayuda para hacer frente a este tipo de pensamientos y sentimientos.

     La primera etapa correspondería con la Negación del problema de alcohol. Es un periodo en el que el modo de beber de la persona empieza a causar problemas; él o ella o su familiar no son conscientes de esto. El hecho de que vivamos en una sociedad donde muchas personas beben alcohol hace que la negación se más fácil.

     La persona con problemas de alcohol puede decir, "De acuerdo, bebí mucho la noche pasada pero bebí igual que las otras personas que estaban en la fiesta. Yo bebí lo normal". Los amigos y vecinos tratan de quitarle importancia a la posibilidad de que hay un problema de bebida. Cuántas veces habrás oído decir, "no seas tonto, todo el mundo bebió mucho alguna vez", o "Si tu fueras un/a alcohólico/a, ¿qué sería yo entonces?".

     El concepto social de que los bebedores con problemas son gente desharrapada no hace si no que la negación todavía sea más fácil. Sería difícil para una persona que tenga su casa propia, coche y un buen trabajo definirse a sí mismo como un/a bebedor/a problemático o un/a alcohólico/a cuando las personas consideradas como tales tiene aspecto de vagabundos. Los hijos de las personas con problemas de alcohol son a menudo muy responsables y con buen logro académico. Los familiares a menudo dicen, "¿Cómo va a tener problemas de alcohol cuando no tiene ninguna importancia para él o ella?". Si una persona bebe de modo excesivo, los miembros de la familia pueden justificarlo diciendo que lo hace así porque le ha pasado algo desagradable como: "una discusión con su jefe o un compañero de trabajo, etc.". Esto puede ser cierto en el sentido de que las crisis pueden disparar la posibilidad de beber, pero existe un punto a partir del cual el beber aumenta todavía más los problemas creando otros nuevos. Una persona con problemas de alcohol debe hacerse responsable de su modo de beber independientemente de las circunstancias que le lleven a ello.

     Otra circunstancia que ayuda a que la gente niegue el problema es que existe un estigma asociado al alcoholismo. Mucha gente considera el alcoholismo como una cuestión moral y, por tanto, como un indicador de debilidad más que como una conducta aprendida. A causa de esta actitud, mucha gente se siente avergonzada y rehúsa a admitir que tiene un problema.

     Para concluir, los problemas de bebida no son cosa de una noche. En muchos casos, una persona avanza desde un modo de beber social a periodos de intoxicaciones ocasionales hasta llegar un punto en que el alcohol interfiere en la vida de la propia persona. A menudo la familia niega que exista un problema y la necesidad de tratamiento se pospone durante mucho tiempo a causa de las actitudes y creencias que se tienen sobre el alcohol.

     Muchas veces los miembros de la familia tratan de encubrir y proteger a la persona con problemas de alcohol para no tener que sentir los efectos negativos de su modo de beber. Esto se suele hacer para intentar que la persona salve su reputación, no pierde su trabajo, etc., pero a largo plazo lo que permite es que el problema de alcohol continúe durante más tiempo.
     La siguiente etapa sería el Reconocimiento y sucede cuando la familia define la conducta de la persona con problemas de alcohol como una conducta que no es normal. De algún modo, la familia está reconociendo que la persona está bebiendo de un modo diferente al de las demás personas. Él o ella puede que comiencen a beber más a menudo y prestar menos atención a la familia, al trabajo y a sus actividades en general. Comienzan a beber no sólo durante una fiesta sino antes y después de la misma también. Puede que también engullan las bebidas más que beber. Que tengan lagunas de memoria, que pierdan días de trabajo, etc.
Sea lo que sea que está ocurriendo, la familia es consciente de que él o ella están teniendo problemas con el alcohol.

     Enfrentamiento.
 
En este momento, los miembros de la familia pueden que traten los efectos del exceso de consumo con el familiar que tenga problemas de alcohol en un intento de hacerle consciente de las complicaciones que tiene con y por la bebida, y de la necesidad de un cambio. Es importante hacer esto de la manera más tranquila y natural posible y recordando las siguientes advertencias:

1. Debe hablarse con la persona en el momento en que esté sobrio o en el que tenga la menor cantidad de alcohol en el cuerpo, por ejemplo a primera hora de la mañana.

2. Resaltar tu preocupación y deseo de ayuda por la persona con problemas de alcohol, poniendo el énfasis en las cosas buenas de las que habéis disfrutado cuando esa persona estaba sobria.

3. Menciona de modo cuidadoso algunas de las consecuencias negativas de la bebida que has visto que le han sucedido, por ejemplo, perder días de trabajo, apartarse de la familia, ser más irritable, no recodar hechos (lagunas de memoria), etc.

4. Menciona que le apoyarás si se decide a asistir a tratamiento.

5. Finalmente recuerda que la decisión de abstenerse de beber sólo depende de la persona con problemas de bebida.

     El control, sería la siguiente fase, en donde se intentaría controlar o asumir la responsabilidad del problema de bebida. Al principio las respuestas son muy variadas y los miembros de la familia intentan todo tipo de "recetas caseras" como método para controlar o detener el abuso de alcohol. Poco a poco la familia siente un mayor temor y frustración. Es posible que los miembros de la familia comiencen a menospreciarse a sí mismo, a sentirse culpables y a temer un posible divorcio. Para evitar las discusiones puede que intenten evitar o proteger a la persona con problemas de alcohol. La familia se siente enfadada y rechazan que estén haciendo un gran esfuerzo y que no valga para nada. Algunas formas de manifestarse el enfado familiar son controlar el alcohol, el dinero y a los hijos más que decir o hacer algo de modo directo. Desdichadamente, los métodos utilizados por los miembros de la familia fallan a la hora de detener el problema y, en muchos casos, realmente refuerzan el seguir bebiendo. Él o ella pueden responder a estos intentos de la familia de modo no constructivo. Presentamos una lista de los esfuerzos de la familia y del tipo de reacciones que puede tener la persona con problemas de alcohol en cualquier momento a través de cualquiera de las etapas por las que pasa la familia con problemas de alcohol:

1. Los miembros de la familia pueden pensar que si le hacen la vida lo más difícil posible cuando su familiar bebe a través de riñas, amenazas, etc., la persona dejará de beber. Lo normal es que el alcohólico se sienta aún más culpable y toda vía beba más. Se quejará de que su esposo/a no le entienden. Todo esto puede que lleve a que continúe negando sus problemas con la bebida todavía más tiempo.

2. Los familiares pueden ser muy comprensivos y reconfortarle después de una borrachera. Aunque la comprensión y el apoyo pueden ser muy importantes durante la sobriedad, debe tenerse especial cuidado con estos dos aspectos:

a) Si los miembros de la familia normalmente son más atentos después de las borracheras, estarán reforzando que él o ella sigan bebiendo. Por ejemplo, una esposa que bebe cuando su marido está fuera de casa durante largos periodos de tiempo. La mujer se queja de esto, pero sin resultados. Cuando se emborracha, su marido se siente forzado a volver para cuidarla, reforzando que ella siga bebiendo.

b) Los miembros de la familia, para dar un mayor consuelo, puede que cambien las consecuencias negativas de la bebida siendo ellos los que asuman las responsabilidades que debía asumir el enfermo alcohólico. El esposo o esposa asumen las labores del hogar y cuidado de los hijos que el otro debería tener, sintiéndose la persona con problemas de bebida más cómodo y sin ganas de regresar a a la abstinencia. También puede que el esposo/a llamen al trabajo inventando una excusa por la que la PPB (Persona con Problemas de Bebida) no puede ir a trabajar.

3. La familia intenta ocultar y destruir toda la bebida de casa. También eliminar el dinero del que se dispone para comprar alcohol. Todos estos esfuerzos pueden que incrementen el resentimiento y la ira de la PPB. De este modo la PPB puede que aumente su conducta de bebida para castigar o dar la espalda a la esposa y a los miembros de la familia y de este modo cargarse de razones para seguir bebiendo.

4. El esposa/a intenta abandonar a la persona con problemas de alcohol. Esto podría aumentar la tensión, ansiedad y el miedo y todo ello hacer que aún beba más. Esto no quiere decir que el esposa/a no pueda tomar la decisión del abandono, sino que si toman esta decisión deben hacerlo pensando que es lo mejor para él o ella o para los hijos y no pensando en el efecto que podría hacer sobre el enfermo.

5. Los miembros de la familia tratan a menudo de cambiar su propia conducta o comportamiento. Puede que esto se deba a que crean que ellos son los que llevan al bebedor a beber. En este caso nuevamente es la familia quién asume la responsabilidad de los problemas de bebida. El que la familia tome sus responsabilidades para el cambio es sólo la mitad del problema, pero lo más importante es que el bebedor cambie también su conducta. La Persona con Problemas de Bebida debe asumir la responsabilidad sobre su problema de bebida.

     Supervivencia. Se refiere a los intentos que realiza la familia para recuperarse a pesar del problema. Cuando la familia se da cuenta de que sus intentos para hacer frente a los problemas del alcohol han fracaso, se produce la desorganización de la unidad familiar, produciéndose los siguientes cambios:

1. El principal objetivo de la familia es sobrevivir.Las metas de la familia comienzan a cambiar y cansados, ya no intentan que cambie la conducta del bebedor.

2. Los roles o papeles de cada miembro de la unidad familiar comienzan a cambiar. Deben asumir las responsabilidades de enfermo alcohólico. Por Ej.: la esposa debe ser quien consiga sustentar a la familia y también los niños asumen ciertas responsabilidades del hogar. El actuar así refuerza y apoya a la persona bebedora de diversos modos:

a) Le permite evitar las responsabilidades desagradables gracias a la bebida.

b) Las responsabilidades y la presión de los miembros de la familia aumentan, aumentando de este modo la ira y el resentimiento hacia la PPB (Persona con problemas de bebida)

3. Los sentimientos hacia la persona con problemas de alcohol comienzan a cambiar. Los miembros de la familia pierden la preocupación y el respeto hacia esta persona.

     La etapa final sería la Aceptación, común en todas las familias con problemas de alcohol. Es cuando el alcohólico acepta que existe un problema y que necesita acudir a tratamiento. Como la familia no sólo está cambiando roles, sino también los sentimientos hacia él o ella, el bebedor / a se enfrentan con la posibilidad del aislamiento total y del rechazo. También puede ser que hayan recibido avisos de sus jefes o empiecen a sentirse mal físicamente.
     Gracias a todo ello, la situación hace que la negación del problema sea imposible y que la PPB (persona con problemas de bebida) busque ayuda. Si, por otro lado, a la PPB la reorganización familiar le gusta, es decir, piensa "ahora ya nada impedirá que siga bebiendo", entonces él o ella continuarán bebiendo. Por ello su posibilidad de recuperación se hace muy difícil pero esta persona puede acabar incluso con mayores pérdidas o volverse aún más recelosos para acudir a tratamiento.

     Sin embargo, también esta persona acaba reconociendo que necesita ayuda e iniciar un programa de tratamiento.

     En este momento, es cuando tu familiar decide entrar en un programa de tratamiento. Él o ella todavía sienten que el beber les da algún tipo de recompensa pese a todas las consecuencias negativas que le ha acarreado. Por lo tanto, él o ella pasarán mucho tiempo dentro del programa definiendo cómo utilizaba el alcohol y cómo podrá elegir conductas diferentes a las de la bebida para alcanzar los mismos efectos positivos que antes lograba con el alcohol.

3.- COMO TRATAR Y APOYAR LA SOBRIEDAD

  El objetivo ahora es mostrar cómo toda la familia puede tratar y apoyar la sobriedad. Los miembros de la familia tienen una gran variedad de sentimientos y actitudes contradictorias acerca de la bebida. Estos sentimientos y actitudes es necesario que salgan a la luz y se comenten. Las familias también pueden hacer cambios para ayudar a la persona a que mantenga la sobriedad pero sin poner en peligro el propio bienestar familiar. Se deben restablecer los canales de comunicación y cuidarse unos a otros. Las responsabilidades familiares deben redistribuirse. El tiempo de ocio y disfrute debe mejorarse. Por toda esta serie de cosas, es necesario que toda la familia se implique en el tratamiento.
Razones para cambiar.

     Conseguir cambios es algo difícil para toda la familia. Es necesario tiempo y esfuerzo, asumiendo que existen riesgos, por ello toda la familia debe sentir que sí se necesitan cambios. Deteneos ahora y examinar vuestras razones para apoyar la sobriedad y hacer cambios. Por ejemplo: Todos los miembros de la familia están muy nerviosos entre sí y, además no hablan mucho. La separación es algo que sin duda ocurrirá a no ser que las cosas mejoren. Usad las líneas siguientes para hacer una lista de las cosas negativas que eliminaréis si todo el mundo decide apoyar la sobriedad y hacer cambios.

     Las cosas buenas, o reforzantes, seguro que las conseguiréis rápidamente si todos apoyáis la sobriedad y trabajáis unidos.
      Haz ahora una lista con las cosas positivas que ocurrirán si hacéis todo esto.
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Confianza

     Se necesitarán mucho tiempo para que los familiares puedan confiar en que la persona con problemas de alcohol se mantenga sobria. Lo más normal es que la confianza haya sido sustituida por la duda. Esto es algo natural y debe ser reconocido por todos. Si las personas están nerviosas porque desconfían que su familiar siga bebiendo, es bueno expresarlo de un modo apropiado. Por ejemplo, podéis decir, "Has hecho un gran esfuerzo para permanecer sobrio. He disfrutado estando a tu lado todo este tiempo. Sin embargo, has llegado tarde varias noches después de salir del trabajo y pareces bastante preocupado. Me pregunto si estás teniendo problemas con la bebida otra vez". Esta forma de expresar la preocupación puede que anime a tu familiar a discutir la situación bastante mejor que si tú estás enfadado, hueles su aliento o si le miras de arriba a bajo y te guardas tus sospechas.

     La falta de confianza es desagradable para todo el mundo y puede convertirse en un disparador (sería algo que despierta el deseo de...) de la bebida. Examinemos varios modos por los que la familia y el familiar con problemas de alcoholismo pueden confiar entre sí.

a. Desarrollando una buena comunicación entre todos los miembros de la familia.

b. A todos los miembros de la familia se les pueden solicitar contribuciones para crear nuevos caminos de comunicación, alternativas a la bebida o evitar disparadores.

c. Los familiares deben conocer los objetivos de la persona con problemas de alcohol y cómo piensa cumplirlos. Recordad, es responsabilidad de él o ella el seguir adelante con sus planes.

d. Los familiares deben guardar respeto y consideración hacia las PPB. Explícale, por ejemplo, que llegarás tarde. Él o ella, puede pensar de modo equivocado y herirse a sí mismo. Las promesas solamente deben hacerse si pueden cumplirse.

     Si la familia comprende qué es lo que impulsa a beber a su familiar, cuáles son los cambios que él o ella van a realizar y cuáles son los cambios que espera que la familia lleve a cabo, esto servirá de punto de partida para restablecer otra vez la confianza de la familia con respecto a la PPB al menos durante un cierto periodo de tiempo. Los familiares pueden y deben utilizar las terapias familiares como lugares en los que expresar su falta de confianza y así poder enfrentarse a ella. Sin embargo, la confianza necesita un cierto tiempo para poder recuperarse. Este hecho debe transmitírsele a la persona con problemas de alcohol cada cierto tiempo especialmente si él o ella sienten que la familia no se fía que no beba y se les note a sus familiares que se están preguntando si él o ella continúan bebiendo alcohol.


Comunicación


     Para la mayor parte de los alcohólicos, uno de los mayores obstáculos para conseguir la sobriedad y mejorar las relaciones será el problema de la comunicación, la cual no ha existido mientras bebía. Las quejas y pequeños sentimientos no comunicados puede que poco a poco comiencen a crecer hasta convertirse en problemas sin solución. Más aún, los familiares puede que estén cometiendo errores al no comunicar lo que sienten por temor a que puedan influir en su sobriedad.

      Tenemos que tener en cuenta algunos malos estilos comunicativos que deben evitarse en el futuro:

1. No escuchar o aparentar que se está escuchando a quien habla (el marido viendo la televisión o leyendo el periódico mientras su mujer le está hablando)

2. Tomarse a broma problemas serios, (la esposa puede reírse o hacer chistes mientras su marido se queja de sus problemas de trabajo)

3. Evitar los enfrentamientos para disculpar y/o parecer desesperanzado o deprimido. Esto hace que los miembros de la familia no muestren sus respuestas de enfado y por tanto nunca se enfrentan a los problemas. (La esposa llorando cuando su marido se queja en voz alta de falta de afecto y cariño)

4. Evitar la discusión de temas importantes a través de atacar con ira y echarle las culpas a los demás (el marido gritando y discutiendo cuando se sienta su mujer para discutir sobre las calificaciones escolares de sus hijos).

5. No hablar claro, dando respuestas que no tienen mucho que ver con lo que se pregunta. (El marido hablando entre dientes y no expresando lo que siente cuando su mujer y sus hijos están buscando algún tipo de sugerencias para pintar la casa)

     La comunicación honesta y directa es la que aumenta la posibilidad de que la sobriedad pueda llegar a alcanzarse. El objetivo a largo plazo es aprender a expresaros del modo más claro posible y aprender a escuchar con empatía y sin enjuiciar a las demás personas. Algunas veces puede ser necesario interrumpir una discusión y continuarla más tarde si los sentimientos de ira se vuelven tan intensos que la discusión se convierte en un círculo vicioso.
      La terapia de familia, de pareja y de grupo son los lugares recomendables para desarrollar y mejorar las habilidades de comunicación.

Compartir las responsabilidades otra vez

     Las personas dependientes del alcohol y su familia deben reestablecer de nuevo las responsabilidades del bebedor. Él o ella deben nuevamente compartir las responsabilidades de los hijos, el presupuesto familiar y realizar las tareas de casa que le correspondan. Los familiares no deben evitar que la PPB asuma sus responsabilidades, ni deben pensar que el darle responsabilidades vaya en contra de que logre la sobriedad. Alcanzar metas aumenta la autoestima y proporciona la satisfacción del deber cumplido.

Enfrentarse con los problemas de alcohol que afectan a la familia

     Existen varias cuestiones referidas al uso social de bebida, y que la familia debe discutir. Toda la familia, incluida la persona con problemas de bebida (PPB), debe hablar sobre los pros y los contras de tener alcohol en casa. La decisión final deberá basarse tanto en lo más conveniente para la abstinencia de la PPB, como en la decisión de tener alcohol en casa para que otros puedan beber, pero en ningún momento olvidar que se debe tener muy presente que, el hecho de que exista proximidad física de bebida ante una persona con problemas de alcohol y que aún no se encuentra lo suficientemente preparada para rechazar una bebida, el impulso o deseo de beber será irrefrenable en los primeros momentos, pues su autocontrol aún no está lo suficientemente instaurado.

      Toda la familia debe hablar sobre si debe acudir a la reuniones sociales en las que exista alcohol de por medio y en ese caso decidir si los miembros de la familia beberán delante de la PPB. Este debe ser un tema abierto de discusión, y ser tenido en cuenta cada vez que surja una situación social similar. Los sentimientos van cambiando con el tiempo y algunas situaciones pueden ser más peligrosas que otras.

      También es importante decidir y planear por anticipado entre todos qué es lo que es lo que se le dirá a ciertos amigos, determinados vecinos y compañeros de trabajo acerca de la abstinencia.

      Igualmente, debéis ayudar a la persona con problemas de alcohol a hacer planes para rechazar bebidas.

Métodos para reconocer y superar las tentaciones

     Es muy normal que la PPB siga sintiendo impulsos para beber. Especialmente al principio, al empezar a dejar de beber, puede que no sea capaz de prever los disparadores que puedan presentársele. Puede que, a causa de la falta del consumo de alcohol, a veces note irritabilidad, depresión y tenga a veces reacciones excesivas. En casos extremos la persona hasta puede parecer que está intoxicada (embriagada).
 
Los impulsos hacia la bebida no tienen mayor problema si la persona está preparada para ellos y posee alternativas que puede utilizar cuando surgen dichos impulsos.
De este modo cuanto más tiempo esté sobrio y tome mayor conciencia de los disparadores, más fácil le resultará detectarlos y prevenirlos evitando que se vuelvan demasiado fuertes o que realmente le lleven a beber.

     Para la familia es importante reconocer esas situaciones, momentos, etc., que despiertan los deseos de beber y prestar apoyo cuando sucedan. Puede ser útil para los familiares reconocer los disparadores, alternativas y propósitos de su familiar con problemas de alcohol y asimismo sugerirle a él o ella que usen esas alternativas para conseguir que las ganas de beber disminuyan y poder alcanzar lo que quieren sin necesidad de alcohol.
     El mejor método es no sentir pánico ni reaccionar de modo alarmista sino que de forma calmada hacer más consciente al familiar de esos impulsos hacia la bebida y prestarle tu ayuda para seguir adelante sin recurrir al alcohol. Lo importante no sólo es si él o ella van a beber sino si están pensando hacerlo.

Mejorando el uso del tiempo libre

     Tanto la familia como el enfermo deben disfrutar durante la sobriedad. Para conseguir una sobriedad de calidad es necesario convertir la misma en una fase más placentera que los periodos en los que se bebía. Es importante que todos los familiares disfruten estando unos al lado de los otros para que todos los cambios sean más fáciles y posibles de realizar.
      Se necesita tiempo para planear los propósitos individuales y colectivos de disfrute del tiempo libre para toda la familia. ¡¡Intentad nuevas actividades!! ¡¡Experimentad!! ¡¡Lograd un compromiso!!

EJEMPLO: Si tu esposa quiere ver una película determinada y tú un partido de fútbol haced las dos cosas. La acompañas al cine una noche y ella va contigo a ver el partido otro día. En la familia todos habéis trabajado muy duro. Por ello que no se os olvide daros algún tipo de compensación realizando actividades con las que podáis disfrutar. ¡¡Estas actividades son muy buenas alternativas también!!

Hacer cumplidos

     Cuando hacemos algo por nuestros propios medios o con la ayuda de los demás, es bonito tener a alguien que nos diga que estuvo bien y que apreció nuestro trabajo. Ayuda a tener interés para volverlo a hacer otra vez. Por ejemplo: si tu marido te invita a cenar se sentirá bien si le dice, "Me lo he pasado de maravilla esta noche. La cena fue deliciosa. Gracias por una noche tan feliz".

      No olvides que el recompensarse unos a otros hace que todo el mundo se sienta bien y continúe realizando cambios constructivos.

Reconocimiento y desarrollo de los cambios

     Es importante para todos los miembros de la familia renunciar a los viejos métodos de comportamiento que no resultaron de gran valor en el pasado. Se ha aprendido a identificar los cambios que tanto tú como tu familia os gustaría que se produjeran en vuestra relación.
      Ahora estáis comenzando a hablaros unos a otros otra vez, disfrutando de vuestra mutua compañía una vez más. Incluso te resulta más fácil ser bueno para tu esposo/a e incluso haceros cumplidos de vez en cuando.

Para conseguir que las cosas sigan por el buen camino, es importante hace una lista de todos aquellos cambios que te gustaría que cada miembro de la familia realizase.

     Algunas reglas generales para recordar a la hora de hacer listas de cambios y premios son:

1. Habla de los cambios que quieres con tu pareja para asegurarte de que los acepte y comprenda.

2. Pide los cambios y premios que quieres de verdad, y no lo que crees que tu pareja quiere.

     La siguiente es una lista que resume los cambios que los miembros de la familia pueden llevar a cabo para mejorar la calidad de la sobriedad y de las relaciones familiares:

a) Procurar mejorar la comunicación expresando del modo más directo posible los pensamientos y sentimientos de cada uno de vosotros. Interrumpir la conversación si se vuelve demasiado conflictiva y retomarla más tarde.
b) Escuchad cuidadosamente unos a otros, respetando las diferencias de opinión.
c) Reservar un momento del día sólo para hablar.
d) Establecer objetivos día a día.
e) Premiaros a corto y largo plazo.
f) Dedicar algún momento del día sólo para relajaros.
g) Comenzar a compartir responsabilidades de nuevo.
h) Esforzaos en mejorar las actividades de ocio y tiempo libre tanto individuales como conjuntas.
i) Hacer cumplidos para mejorar los buenos sentimientos.
j) Establecer compromisos de modo que todo el mundo salga ganando.
k) Desarrollar planes adecuados de seguimiento para poder mantener los cambios alcanzados.
l) Hablar abiertamente de los problemas relacionados con el alcohol. Tratar directamente de cuándo los miembros de la familia deben beber, de si debe guardarse alcohol en casa, y de si debe irse a ciertos tipos de fiestas o reuniones sociales.
m) Hablar acerca de las tentaciones e impulsos de beber y apoyar los cambios positivos que se vayan consiguiendo.
n) Dejar que sea la persona con problemas de alcohol quien asuma la responsabilidad de beber o no beber.


4.- CAIDAS Y RECAIDAS

Ya que el beber de vuestro familiar fue algo aprendido y solía utilizarlo en respuesta a ciertos disparadores, él o ella puede que vuelvan a beber otra vez. Es importante para toda la familia, incluido el alcohólico, reconocer cómo puede reaccionar antes o inmediatamente después de que eso ocurra.
a) Hay muchos signos que indican que la persona puede estar pensando que una copa puede ser buena, servir de ayuda o ser necesaria.
b) Él o ella puede que se esfuercen menos en llevar a cabo o intentar nuevas alternativas o incluso en esperar que éstas tengan resultado.
c) Él o ella puede que parezcan más tranquilos o reservados de lo que es normal. Puede que estén "embotellando" sus sentimientos de nuevo.
d) Él o ella puede que se ponga a hablar de los efectos positivos del alcohol olvidándose de las consecuencias negativas de la bebida.
e) Puede que no se hagan conscientes de las ganancias de la sobriedad y comenzar a pensar que puede controlar su modo de beber y por tanto volver a beber otra vez.
f) Puede que se vuelva menos activa/o olvidándose de sus responsabilidades dentro del hogar y de la familia.
g) Puede que comiencen a frecuentar sus antiguos lugares de bebida y a sus últimas compañías de "andanzas. Algunos asumen muy pocas responsabilidades.
h) La PPB a menudo siente que puede manejar las cosas por sí misma/o.
i) Puede que decida dejar de acudir a tratamiento, dejar de toma Antabus.
j) Puede que se vuelva irritable o tenga problemas de sueño.
k) Puede que incluso sienta lástima de sí mismo desarrollando el conocido caso del "pobre de mí".

     Llegados a este punto es importante que los familiares revisen sus propia conducta. A veces no son conscientes de que está influyendo en el modo de actuar de la persona con problemas de alcohol. A veces los familiares están demasiado ocupados en sus intereses individuales y comparten menos su tiempo con la persona. Los sentimientos no se expresan y los compromisos se olvidan. Las familias a veces cargan con las responsabilidades de la persona con problemas de alcohol y se niegan a redefinir o aceptar un nuevo reparto de responsabilidades dentro de la familia.

     En ocasiones, algunos miembros de la familia sospecharán que su familiar vuelva a estar bebiendo y se volverán desconfiados, le reñirán, registrarán su habitación e incluso puede que le recuerden a la persona con problemas de alcohol incidentes anteriores. La familia puede incluso tratar de controlar a la persona con problemas de alcohol rechazando las bebidas que otras personas le ofrezcan o incluso controlando el dinero que lleve encima. La confianza necesita tiempo para volver a construirse y es fácil que muchas acciones den al traste con ella si no se tiene el cuidado suficiente.

     Si ocurren estas señales de alarma, el enfermo alcohólico debe hablar de sus sentimientos y pensamientos con su familia, amistades, compañeros de tratamiento o miembros de terapia. También servirá de ayuda pensar en las consecuencias positivas de la sobriedad y en las negativas de beber alcohol. De este modo ella o él pueden ponerse en contacto con personas que le sirvan de apoyo y consejo, tomar Antabús o Colme y poner en práctica sus alternativas.

     A menudo es importante que las familias respondan a estas circunstancias difíciles del modo más tranquilo posibles. Los grupos de terapia familiar y otros grupos de apoyo de la propia red personal serán de gran ayuda para poder expresar vuestros propios sentimientos (los sentimientos de la familia). Debéis fijaros, del modo más positivo posibles, en los cambios que vuestro familiar ha realizado desde que está sobrio. Mencionad esos cambios así como las veces en que disfrutasteis juntos cuando él estaba sin beber. Puedes incluso sugerirle a él o ella algunas de las alternativas y metas que él o ella mismo desarrolló. A veces, incluso sólo hace falta charlar o dar un paseo con él para que la situación se solucione.
     Recuerda, todavía sigue siendo responsabilidad suya el beber o no beber. Tú sólo puedes intentar servir de apoyo.


Caídas

     Una tarea importantísima para considerar y planear por adelantado es la de las caídas. Una caída es volver a beber alcohol después de un período de abstinencia. Puede que digas, "pero si mi familiar no tiene intención de volver a beber. ¿Por qué debe estar pensando en hacer planes por si cae?". Te darás cuenta de que las caídas son normales y que incluso forman parte del proceso de recuperación en muchos casos.

Si tu familiar bebe una bebida alcohólica tú puedes hacer lo siguiente:

1. Trata de mantener la perspectiva de tus sentimientos. Recuerda que no es el "fin del mundo". Puedes hacer algo para ayudarte a ti mismo y mantener tu sentido de bienestar. Llama a la asociación, a algún otro familiar o amigo, o a cualquier persona que pueda servirte de apoyo.

2. Recuerda que la decisión de beber o no hacerlo es responsabilidad de la persona con problemas de alcohol. No será útil intentar controlarle o encubrirle. Evita buscar o esconder las botellas. Ten cuidado que no te coja espiándole sea a dónde sea que vaya. Si actúas de ese modo puede que eso se convierta en un desencadenante para que él o ella vuelvan a beber.
3. No asumas las responsabilidades de tu familiar incluso si eso significa dejar algunas cosas sin hacer. Continúa con tus rutinas diarias tanto como sea posible.

4. Intenta hablar con tu familiar en un momento adecuado, cuando tenga poco o ningún alcohol en el cuerpo (primera hora de la mañana)

5. Recuérdale, de buenas maneras, lo que ha conseguido mientras estaba sobrio y de lo mucho que todos disfrutasteis con eso.

6. Puedes decirle de modo cuidadoso las consecuencias negativas que podrían ocurrirle si continuase bebiendo. Es importante no recordarle situaciones del pasado.

7. Si has comprendido y conoces cuáles son sus disparadores y alternativas, puede que seas capaz de ayudarle a explorarlos, y animarle a poner en práctica algunas alternativas.
 
También puedes sugerirle algunas personas que podrían ayudarle.

8. Recuerda, todas estas sugerencias deben ser puestas en práctica del modo más positivo y que sirva de mayor apoyo posible. No siempre es posible usarlas, y, desde luego, cada persona debe considerar en primer lugar su seguridad y bienestar, abandonando el hogar si existe algún peligro de que pueda sufrir algún tipo de malos tratos.

PLANES DE SEGUIMIENTO PARA LA FAMILIA

El programa es sólo el comienzo de una sobriedad reforzante y de unas mejores relaciones familiares. Las personas comienzan a identificar lo que le desencadena los deseos o impulsos de beber, desarrollar alternativas y aprender nuevas habilidades comunicativas mientras están en tratamiento. Pero para conseguir esto se necesita de mucha práctica y por ello se anima a continuar con planes de seguimiento para así poder culminar estos esfuerzos con éxito.

     El grupo terapéutico expondrá algunas de las posibilidades de seguimiento, así como es necesario que se haga una lista con estos planes, los cuales mantendrás después de abandonar la asociación.
 
 

Enfrentarse con la vuelta a la bebida crónica


     A veces, a pesar de haber superado el programa de Tratamiento, la PPB vuelve a sus hábitos crónicos y problemáticos de bebida. Si esto ocurre en tu familia, es importante que decidas por ti mismo si quieres continuar viviendo con esa persona o no. Esta decisión debes tomarla independientemente de los posibles efectos que pudiera tener sobre la persona con problemas de alcohol. Son decisiones muy difíciles. Hay sistemas de apoyo y consejo que pueden servirte de ayuda si así lo deseas.

PIENSA EN QUE:

La constancia es la virtud por la que todas las otras virtudes dan su fruto